La respuesta se llama El Festín, se ubica directamente atrás del congreso en Valparaíso, en otras palabras, es muy fácil para encontrar.
Quizás estás pensando “pero RealChile tú eres casi obsesionado con política, economía y sociología e insistes en incluir cada uno de estos temas en cada artículo ¿Qué onda hoy día? ¿Qué tienen que ver estos ámbitos con las empanadas?”
Si eso es lo que estabas pensando, no te preocupes. Ese local de empanadas es un buen punto de lanzamiento para un análisis más profundo de Chile. Primero, tengo que compartir la verdad con mis compatriotas honorarios, los chilenos. Digo “compatriotas honorarios” porque después de casi tres años aquí siento una gran conexión con el país. La verdad es que los argentinos y los mexicanos juran que las empanadas pertenecen a su país y no tienen ni idea que los chilenos piensan que estas son chilenas. Además en EE.UU. se conoce las empanadas fritas, pero se les conoce como mexicanas.
Sé que muchos chilenos probablemente están intentando negar el hecho sorprendente sobre las empanadas en el último párrafo, por lo menos los que no lo sabían. Quizás están pensando, ¿Cómo es que los che nos quieren robar las empanadas? Si ayuda en el proceso psicológico de aceptación no creo que esté mal que los chilenos consideren que la empanada es chilena. Suele ocurrir que la gente de muchos países crea que ellos inventaron algo cuando en realidad no se sabe quien lo inventó. En EE.UU. la equivalencia del dicho “más chileno que los porotos” es “tan estadounidense como el pie de manzana” (As American as apple pie) no obstante, no he conocido un chileno que considera que el pie de manzana es estadounidense, de hecho por el kuchen casi lo ven como chileno. (Porotos significa frijoles o habichuelas, aunque en este caso se refiere a porotos granados, un “plato típico” chileno.)
(La empanada de la derecha es de pino y la de la izquierda es de jamón y queso. Las de pino se cocinan en el horno y tienen carne picada, cebolla, huevo duro y una aceituna. Me cargan las aceitunas pero sólo las boto. Las de jamón y queso se fríen.)
A veces se usa Chile como un ejemplo de una economía de mercado libre exitosa. Esto es en parte verdadero y en parte falso, pero a gran nivel una exageración. Quizás estas exageraciones se deben al hecho que, al salir del congreso, la primera cosa que los senadores ven, es uno de los mejores ejemplos en la quinta región de una microempresa exitosa.
Ok, tal vez estoy siendo muy optimista. Probablemente muchos de los trabajadores del congreso creen el mito Chile es una superestrella del capitalismo, escrito por las empresas multinacionales, porque muchos que trabajan en el congreso nunca han puesto ni siquiera un pie en una universidad, menos aun en un barrio de mediaguas cuando no es temporada de elección. Muchos sólo pueden trabajar allí porque tienen pitutos (palabra chilena para una persona que te ayuda conseguir un trabajo). Ehhh, y casi se me olvido, también las grandes empresas que quieren prolongar ese mito dan coimas a los congresistas quienes dan trabajos muy bien pagados a sus partidarios. Puede ser que todo eso también influye en los pensamientos de algunas personas del congreso. Pero después de todo, si uno ve El Festín y entorna los ojos, Chile casi se parece a la imagen que los ultracapitalistas promocionan de chile dentro y fuera del país.
Sin embargo, es extraño que este local de empanadas funcione, desde el punto de vista del consumidor, mejor que cualquier otra organización que he visto en Chile. La verdad es que esta observación no es una exageración. La gente es agradable, las empanadas siempre están tibias, cuestan 500 pesos (un dólar) y lo máximo que he esperado es un minuto. ¿Por qué es que cuando busco un ejemplo de buena organización en Chile que estoy obligado a usar un local de empandas y no un banco, un supermercado o una universidad? Quizás tiene por lo menos algo que ver con el sistema de pitutos. Pero aunque muchas organizaciones aquí en realidad son desorganizaciones creo que, mientras un local de empanadas en Valparaíso puede organizarse entonces hay esperanza. Esperanza; con sabor a masa.
Nota al lector. Crítico al congreso como organización, pero el congreso la construcción física es hermosa y si tienen la oportunidad de entrar deben ir para admirarla.